Los descubrimientos del Curiosity

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enero 16, 2013

Un informe directo desde la más poderosa máquina que se haya mandado al planeta Rojo.

Angélica Luciano

Marte está siendo explorado como nunca antes por un laboratorio rodante que ha sido catalogado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como “una proeza tecnológica sin precedentes”.

Esta hazaña de la NASA fue bautizada como Mars Science Laboratory, mejor conocido como rover Curiosity, una máquina terrícola que tiene como objetivo principal develar la incógnita de sí en Marte pudo haber existido o no vida microbiana y que hoy, tras cinco meses de pisar suelo marciano, ya ha arrojado sus primeros revelaciones.

¿Qué es el Curiosity?

Es la más grande hazaña tecnológica y científica de los últimos tiempos que ha sido enviada al espacio exterior y su costo rondo los 2 mil millones de euros. Pesa una tonelada, esto es cinco veces más que los anteriores robots mandados a Marte (Opportunity y Spirit) y tiene el tamaño de un automóvil compacto. Es en sí un laboratorio todo terreno que ha sido equipado con los instrumentos científicos más avanzados y jamás enviados a Marte.

Para llegar al vecino planeta recorrió 550 millones de kilómetros (fue enviado el 26 de noviembre de 2011 y llegó a Marte el 6 de agosto de 2012), el Curiosity logró su aterrizaje gracias a un paracaídas que evito un posible impacto desastroso. Este impresionante laboratorio está hecho para rodar por encima de obstáculos de hasta 75 cm de alto y viajar hasta 90 metros por hora, aunque está pensado que tenga un avance promedio de 30 metros por hora (condición que cambiará dependiendo de la potencia, el deslizamiento, la inclinación del terreno, visibilidad y otras variables).

Su fuente de energía es un sistema de radioisótopos que genera electricidad a partir del calor de la desintegración radiactiva del plutonio. Esta fuente ayuda a que la misión Curiosity tenga una vida operativa de un año marciano, es decir 687 días terrestres, o tal vez más.

Su llegada a Marte abre las puertas para explorar al vecino planeta como jamás se ha hecho y desde su llegada al planeta rojo el Curiosity colecta, perfora y analiza rocas, suelo y el entorno geológico con el fin saber si el ambiente marciano en el pasado pudo haber albergado vida microbiotica.

Primavera marciana

Una vez posado sobre suelo marciano lo primero que arrojó el Curiosity fue la certeza de que Marte tiene primaveras cálidas.

Según el investigador del Centro de Astrobiología de Madrid, Felipe Gómez, la temperatura promedio de Marte es de 6 grados de día y 70 grados bajo cero por la noche.

Los científicos confirmaron que la temperatura promedio durante el día está por encima de los cero grados y que esta puede aumentar a 20 grados en los días de verano. Sin embargo, señalan que es necesario realizar más estudios para saber si esta temperatura es común o se trata de un día con temperatura anómala en Marte.

El primer gran descubrimiento

Fue en septiembre 28 cuando las imágenes mandadas por el rover confirmaron que por el planeta rojo alguna vez fluyeron ríos. Esto fue gracias a unas fotos en las que se mostraba claramente la presencia de rocas talladas y moldeadas por corrientes de agua que alguna vez corrieron por la superficie de Marte.

Aunque ya antes se habían detectado la presencia de agua en el planeta rojo esta es la primera vez que se encuentran vestigios fidedignos de la presencia de este vital líquido para la formación de la vida.

A través de las imágenes mandadas por el Curiosity los científicos de la NASA pudieron deducir que el agua de Marte se movía a unos 0.9 metros por segundo y tenían una profundidad de hasta un metro, explicó William Dietrich, de la Universidad de California en Berkeley y uno de los principales investigadores de la misión.

Las rocas, halladas en el interior del cráter marciano Gale, contienen antiguas gravas propias de los fondos de ríos y son la primera prueba fehaciente de que en Marte sí existieron corrientes de agua.

A pesar del hallazgo los investigadores no pueden precisar la edad exacta de las rocas ni cuantas corrientes de ríos surcaron la superficie marciana aunque, según John Grotzinger, uno de los principales investigadores de la misión, las rocas “tienen varios millones de años”.

Extraña roca en marte

“Jake Matijevic” fue la primera roca analizada en Marte por el Curiosity en octubre del 2012, gracias al espectrómetro de rayos X por radiación alfa, montado en el brazo robótico del robot, así como por el láser ChemCam localizado en lo alto del mástil que tiene este laboratorio móvil, así el análisis reveló una composición inusual en comparación con las rocas que se conocían anteriormente del suelo marciano.

La roca, con un tamaño aproximado al de un balón de futbol, mostró una composición química muy parecida a la que tienen ciertas rocas inusuales halladas en las regiones volcánicas de la Tierra, por lo que se cree que su origen podría ser también volcánico y abre las expectativas acerca de un comportamiento volcánico similar al que se vive en la Tierra.

Gran expectación

Luego de que en noviembre pasado Grotzinger diera una entrevista en la que dijera que la NASA revelaría un hallazgo “que cambiaría los libros de historia”, un mar de especulaciones se comenzó a generar acerca de la probabilidad de haber encontrado vida en Marte, sin embargo, esta vorágine de suspicacias terminó el 3 de diciembre de 2012 cuando la NASA rindió su informe para tratar de acallar todo el maremoto que habían causado las declaraciones de Grotzinger.

En él la NASA revela que lo encontrado hasta ese momento por el Curiosity no eran rastros de vida, pero sí evidencia de componente orgánicos (agua, sulfuro y sustancias clóricas), aunque advirtieron que la presencia de dichos componentes pudo ser llevada a la superficie marciana por el mismo Curiosity o que tal vez pudieron llegar allí desde el espacio exterior.

Último reporte

En una teleconferencia realizada el 15 de enero de 2013 la NASA dio a conocer que el siguiente paso del Curiosity será el de perforar la superficie marciana. Este trabajo lo realizará en el área bautizada como John Klein, lugar situado a 500 metros de la zona de aterrizaje y escogido porque la temperatura allí no desciende tanto durante la noche.

Durante esta labor, el equipo de la misión Curiosity advierte que se estará en contacto con material marciano que no se controla por lo que es posible que las cosas no salgan como se han planeado.

Esa es la siguiente misión del Curiostiy, un robot que seguirá “rodando” y perforando rocas para desentrañar los secretos que guarda nuestro enigmático vecino planetario.

 

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