Recárgate de energía en la señorial Campeche

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marzo 19, 2014

Un camino hacia 9 maravillas campechanas en donde todo viajero debe estar, al menos una vez , es la propuesta para esta ocasión.

Tómalas muy en cuenta, estos lugares y actividades son recomendados por Tomás Nava, encargado de turismo alternativo de la Secretaria de Desarrollo Económico, Turismo y Competitividad de Campeche.

Edzná

A 45 minutos de la capital se encuentra Edzná, “la casa de los itzáes” (un patronímico maya de los habitantes al sur de Campeche) de origen chontal. Según la arqueología, fue fundada allá por el año 400 a.C., pero su máximo esplendor ocurrió en el Clásico Tardío (periodo entre el 600 d.C. y 900 d.C.). La zona arqueológica aún muestra tres estilos arquitectónicos típicos mayas: Puuc, Río Bec y Chenes. Uno de los edificios más importantes es la estructura de los cinco pisos que conserva parte de su crestería, ubicado en la Gran Acrópolis. Tampoco dejes de prestar atención a Templo de los Mascarones, donde está representado el recorrido de la deidad solar desde que nace hasta que muere. Por las noches hay un espectáculo de luz y sonido.

Reserva de la Biósfera de los Petenes

Se encuentra solamente a unos cinco minutos de la ciudad. Comienza justo donde termina el malecón y abarca toda la franja costera del estado hasta llegar a Celestún. Es decir, se extiende unas 100 mil hectáreas. El visitante puede remar un kayak para recorrer canales de agua cubiertos de vegetación. Este sitio tapizado de manglares es un santuario de aves. También se pueden observar venados y mapaches.

Jaina

En la misma Reserva de los Petenes se sitúa la isla de Jaina, un sitio arqueológico que no está abierto al turismo, pero hay recorridos a bordo de una lancha para rodear el islote. Los amaneceres ahí son impresionantes y últimamente es visitado por una colonia como de 30 delfines.

Jaina fue una necrópolis, sitio de entierro exclusivo para personajes de alto rango. Las figurillas de este sitio son muy famosas y muchas se pueden ver en el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México, y en el Museo Arqueológico o de Arte Maya, en Campeche.

La selva, en bici o a caballo

Paseo en medio de la selva baja que parte de una población llamada Betania, a unos 25 o 30 km de la ciudad de Campeche, hasta llegar a otro sitio arqueológico llamado Acanmul o el “lamento del venado”. Todavía sigue en estudio, pero está abierto al público. Su palacio muestra elementos arquitectónicos del estilo Puuc tardío. El viajero llega a Betania y ahí mismo puede solicitar que le renten una bici o un caballo y uno de los pobladores se encargará de ser su guía.

Las tres de la región Río Bec

En la selva están escondidas tres joyas arqueológicas: Becán, Chicaná y Xpuhil.

Becán está rodeada de un pozo. Lo mejor son sus estructuras escalonadas decoradas con grecas y mascarones del dios Itzamná (el señor de los cielos, la noche y el día), además de un altar en forma de tortuga.

El tour incluye Chicaná. La casa de la boca de la serpiente tiene un acceso de aspecto zoomorfo. También representa a Itzamná. Los mayas creían que la tierra o el mundo estaba sostenido por un saurio: cocodrilo o serpiente. Representa la entrada al inframundo. Es de arquitectura chenes, con influencia de Río Bec.

Contempla una visita a Xpuhil: sus tres torres son únicas en el Mundo Maya, con alturas de 53 metros. Sus esquinas redondeadas son típicas de la Región Río Bec.

Calakmul

Esta es una de las zonas arqueológicas más importantes del mundo maya. Se encuentra en la región del Petén, dentro de la Reserva de la Biósfera de Calakmul, de más de 720 mil hectáreas, habitada por una gran población de jaguares, monos saraguatos, monos araña y otras especies de animales.

La ciudad maya, de gigantescas proporciones y que durante mucho tiempo estuvo en guerra con Tikal, es Patrimonio de la Humanidad. Fue fundada alrededor del 500 a.C. y alcanzó su cenit entre el 600 y 900 d.C.). Entre un mar de selva se asoman dos templos escalonados, uno de ellos mide casi 23 metros de altura. En su interior, por cierto, se descubrió una cámara funeraria. Abundan las estelas que narran sucesos importantes del momento, alrededor de 120.

Dicen que aquí se pueden observar más de 300 especies de aves, 4 especies de felinos (incluido el jaguar), 400 especies de mariposas, 86 de mamíferos y más de 70 tipos de orquídeas.

Existen recorridos en bicicleta dentro de la reserva, pero sólo para experimentados o gente con buena condición física. También se dispone de un campamento para observar aves. Una de las máximas preseas para capturar, pero con el obturador de una cámara fotográfica, es el zopilote real.

Pulso Político Online/ Agencias

 

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