Moda “minime” conquista mercado masivo

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marzo 20, 2014


La mamá lo viste y más tarde también lo lleva puesto la hija de diez años. Lo que comenzó como un simple capricho de estrellas de Hollywood como Katie Holmes y su hija Suri ya conquistó hace tiempo el mercado de masas: la moda infantil la determinan prendas que al mismo tiempo son la tendencia en la moda para adultos. Este fenómeno se llama “Mini Me”: los niños se convierten en ediciones mini de sus padres vistiendo de forma igual. Y esta tendencia en la moda continúa durante esta primavera.

“La moda infantil es casi un calco exacto de las tendencias para los adultos”, dice la experta alemana en moda Sonja Grau. Las calcetas y las prendas para arriba XXL que se venden en las tiendas van destinadas tanto a las madres como a las niñas. Además, Grau ha visto en las tiendas mucha ropa al estilo de los modelos de faldas para las niñas. Para los niños hay cazadoras, así como chaquetas, polos y camisas, sobre todo con estampados florales y cuadros. “Y cuando visten cárdiganes, incluso tienen el mismo look que el padre”. Para ambos sexos están de moda las gabardinas.

Muchos diseñadores también están cambiando poco a poco los estampados: en vez de Mickey Mouse, patos y otros personajes de cómics y libros infantiles o estampados todavía más tiernos como los ositos se ven cada vez más dibujos de labios, estrellas o escenas urbanas en las camisetas y los jerseys, dice Grau. “Son justamente esos estampados los que están totalmente de moda para los adultos”.

Sin embargo, esta tendencia también tiene excesos poco adecuados para niños. Todo empezó con la pequeña Suri: ella caminaba por la calle con zapatos de tacón. Los hijos de Brad Pitt jugaban vistiendo ajustados vaqueros pitillo. Y el hijo de Victoria Beckham vestía a veces un traje de raya diplomática. Son sólo tres ejemplos de hijos de famosos que representan la nueva tendencia en la moda. Los críticos alegan que esa ropa no es adecuada para niños e incluso es sexista.

“Yo creo que esta tendencia está muy mal”, dice la experta en moda Ines Meyrose, de Hamburgo. Ella señala que muchas veces esta moda no busca lo mejor para los niños sino para los padres. “Los zapatos de tacón no están hechos en absoluto para pies infantiles. Esto está fuera de toda discusión”. Y no sólo por motivos de salud.

Según Meyrose, es importante que los padres siempre elijan las prendas de forma tal que respondan a las necesidades de movimiento de los niños y que tengan, además, un aspecto adecuado para los niños. “Si una niña de tres años lleva un sujetador con forma de triángulo, me parece que este aspecto sexualiza negativamente”. Eso tampoco está bien para niñas de diez años, opina Meyrose, porque ópticamente la niña ya parece haber entrado en la pubertad, explica la experta. “Eso llama la atención a los hombres y las niñas no saben cómo manejar esta situación”.

Los niños tampoco deben llevar ropa con la que ni siquiera los adultos se sienten a gusto, por ejemplo por tener un corte demasiado ajustado: “Con esa ropa las niñas son excluidas del grupo porque no pueden moverse lo suficientemente rápidas”, dice Grau.

Sin embargo, esta asesora de imagen también sabe por qué tiene tanto éxito la moda “Mini Me”: durante mucho tiempo apenas tenía importancia que los niños se vistieran a la moda, pero actualmente a los padres les interesa más. Y el comercio responde a ese interés. Grau también ve una ventaja en esta tendencia: a los niños se les enseña a temprana edad dar importancia al estilo. “Básicamente aprenden a prestar atención a sí mismos y a vestirse bien”, dice la experta en moda. Sin embargo, Grau considera que está mal y exagerado que los niños ya comiencen a cazar ropa de marca o que cultiven una imagen de Lolita.

“La importancia que los adultos asignan a la moda también se traslada a la ropa para niños y finalmente también la responsabilidad”, dice Gerd Müller-Thomkins, director del Instituto Alemán de la Moda. Este experto se refiere con su comentario a otra tendencia adicional: a los padres les importa cada vez más la moda respetuosa con el medio ambiente, lo que también se llama “green fashion”. Al elegir la ropa para sus hijos, ellos procuran comprar prendas que no contaminen y que hayan sido fabricados con un sentido de responsabilidad ecológica, además de dar importancia al consumo sostenible y a la reutilización. “Cuando se trata de la moda para niños, es lógico que las prendas se pasen de generación en generación o se gasten totalmente”, explica Müller-Thomkins. “Y es que los niños crecen rápidamente”.

Pulso Político Online/Agencias

 

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