Morelos, tradición y folklor
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marzo 26, 2014

Morelos, territorio ubicado en las afueras de la gran Tenochtitlán, donde se darían los inicios de la lucha entre dos continentes, uno que evolucionaba con las ambiciones del hombre y el otro que compartía las bondades de la naturaleza. Indígenas que fueron sometidos por crueles hacendados o mejor llamados “Chinelos” y como forma de protesta crearon uno de nuestros principales bailes regionales, al ritmo de instrumentos de viento y tambores formando una de las bandas más antiguas de México. Además de caracterizarse -de forma caricaturesca- como los peninsulares de aquella época virreinal, que si bien es cierto en un inicio trataron de borrar nuestra cultura por ser tan vasta, no lograron desaparecer, aunque hay que reconocer la herencia de su bella arquitectura europea y sus costumbres para dar por resultado una mezcla que nos identifica como nación.

 

Éste estado -fundando el 17 de abril de 1869- lleva el apellido del héroe independentista José María Morelos y Pavón, y es portador del lema zapatista en su escudo: “La tierra volverá a quienes la trabajan con sus manos”. Así, Homo Espacios en esta ocasión se maravilla con la belleza morelense de dos poblados: Tlayacapan con sus tradiciones y atractivos turísticos…así como femeniles de Tepoztlán.

 

Tlayacapan… la danza de un pueblo.

 

2Fundada el 17 de mayo de 1930, esta población morelense, cuyo significado es “Sobre la punta de la tierra”, fue poblado originalmente por la cultura Olmeca, que tiempo después cediera sus tierras a los Xochimilcas. Durante la etapa de la conquista ibérica, en 1521, los nativos defendieron este territorio de los ataques de Hernán Cortés y protegieron a la gran Tenochtitlán hasta su caída en 1539.

 

Entre las principales edificaciones de este pueblo mágico -título brindado por la Secretaría de Turismo en al año 2011- se encuentra el Ex Convento de San Juan Bautista, construido por frailes agustinos en el siglo XVI, que presume su arquitectura barroca, sus finos murales y sus detalles en plata al interior del templo son verdaderamente exquisitos, principalmente para los aficionados al arte sacro. Otra característica de este lugar es que muestra algunas momias descubiertas en 1982.

 

También, te recomendamos visitar las 18 diferentes capillas de la localidad o asistir al Centro Cultural La Cerería, casona que también data del siglo XVI y que sirviera como cuartel del General Emiliano Zapata en la época revolucionaria. Tiempo después, esta edificación fue una fábrica de velas y actualmente es un espacio dedicado a exponer la historia, así como el arte realizado en esta localidad.

 

Luego de larga caminata, te sugerimos tomar un respiro y acudir a los distintos restaurantes de la población para consentir al paladar con exquisitos platillos, como un mole en pipián o una cecina con chorizo verde y tortillas hechas a mano, acompañado por una sopa de hongos. De postre te sugerimos un panecito elaborado con azúcar y canela llamado “tlaxcal” recién horneado con un delicioso café de olla.

 

Después de este banquete, el espíritu turístico seguramente ha regresado a ti, y para ello, puedes acudir al mercado de las artesanías, lugar que oferta un gran surtido de piezas en alfarería y el cual hace muy felices a las mujeres amantes de la decoración y detalles para el hogar. ¡Ah! y si te encuentras en tiempos de Carnaval que se celebra tres días antes del miércoles de ceniza, visita las oficinas de la Banda regional de Tlayacapan para que te cuenten su historia desde 1870 hasta la fecha. También puedes disfrutar del famoso “Brinco del Chinelo”, uno de los bailables más tradicionales de nuestra nación, el cual a este pueblo le debemos su origen. Es importante señalar que esta danza tlayacapense data de mediados del siglo XIX y se celebra tres días antes del miércoles de ceniza.

 

Tepoztlán… belleza prehispánica y femenil

 

4El nombre del este sitio hace referencia a Tepoztécatl, que según la leyenda fue una especie de semidiós que derrotó a una gran serpiente llamada Mazacuatl y que se posó sobre el cerro Ehecatépetl, en la pirámide del Tepozteco. Lo que sí es un hecho, es que subirla es un reto mitológico, ya que se eleva a 600 metros de altura y esta odisea debes realizarla desde temprano, ya que tardas como cuatro horas en efectuar todo el recorrido. Cabe señalar que el Tepozteco fue edificado en el año 1150 d.C. por los Xochimilcas tepoztecos y la pirámide consta de dos cuerpos con una gran escalera, misma que en estos tiempos de primavera, es muy visitada para los que buscan cargarse de energía.

 

Otro sitio que vale la pena visitar es el Ex Convento de la Natividad, una regia construcción del siglo XVI diseñada por frailes dominicos. En 1993 el Instituto Nacional de Antropología e Historia remodeló el templo, lo que le brindó en 1994 el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los frescos que presume en sus pasillos interiores alrededor del atrio del Exconvento de la Natividad y su fachada dedicada a la Virgen del Rosario, hacen que te quedes pasmado por su beldad.

 

6El Carnaval de Tepoztlán, por su parte, ha tomado fuerza durante los últimos años y al igual que en Tlayacapan el “Brinco del Chinelo” es el evento esperado, solamente que en esta localidad los trajes son más vistosos y también más elevados en precio, ya que cada vestuario alcanza los $40,000.00 pesos, dado el trabajo artesanal que se realiza principalmente en el sombrero que en su diseño incluye figuras de animales que representan al barrio que pertenece el “Chinelo”. Esta tradición es muy popular en esta zona, en nuestra República e incluso en el mundo, ya que consiste en una danza que dura de cuatro a seis horas en la que al final los asistentes terminan brincando entre estos personajes, quienes caracterizan de forma chusca a los españoles que tenían dominados a nuestros ancestros, como una especie de burla a los peninsulares de aquel tiempo virreinal.

 

En materia gastronómica, te recomendamos visitar el restaurante “La media Luna” en el cual, para abrir apetito, puedes pedir una sopa de poro y papa, seguido de un espagueti a la carbonara, y como plato fuerte, una parrillada mixta con cecina, arrachera, chorizo argentino y costilla, que en verdad es una delicia. Posteriormente, el caminar un rato parece la opción más adecuada. Para dicho propósito, una alternativa es recorrer los puestos alrededor del centro para adquirir algún recuerdo o alguna artesanía del poblado.

 

Cae el sol y el mejor momento de este viaje ha llegado mis estimados homoespacieros. Para esta aventura nocturna existen tres lugares (dependiendo de tu estado de ánimo): el primero es el Café Amor para escuchar algo de trova y regodearte de sentimiento bohemio; el segundo destino es el bar Latino que entre ecos de rock y música electrónica te pondrá en ambiente de fiesta. La última opción es la mejor, el bar Mango con bandas de jazz en vivo o conjuntos jarochos que entre el diseño playero de este local, el coqueteo es inevitable… y que tal vez termines entre los brazos de una experta de la noche. Para tener este encuentro te recomendamos alojarte en el Hotel Villas Xochiquetzal, que aparte de tener una excelente atención, es un sitio que entre sus cuartos tipo cabañas y su alberca templada, hará que los rayos del sol sean una delicada pintura al ver dormida a aquella que decidió compartir contigo esta alucinante velada.

Amigos, los invitamos a escuchar las cápsulas homoespacieras dentro del programa “La otra frecuencia” en Radiorama 1530 AM, que se transmite todos los miércoles de 20:00 a 21:00 horas.

Pulso Político Online/ almomento.mx

 

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